Sin duda. Pronto me alistaré en tus ojos para poder ver el amanecer de tu mirada. Contigo observaré fascinado los destellos de la vida. Formaré parte de tu compañía sin más soledades. Así estrecharé mi existencia a tu lado en un nosotros que tiempo atrás soñé.
Pero me enfrento a un problema: aún no sé quién eres…. Tal vez tu mirada ya ha contagiado de cambios inesperados a mi vida. Seguiré intentando descubrir quién eres y jamás me resignaré en esta ambigua búsqueda.
Pese a todo, me muevo entre parpadeo y parpadeo para encontrar a esos ojos, que con un poco de suerte se volverán inexorables. Alcanzaré una retina que se funda conmigo en un nuevo y esperanzador mirar. A partir de ahora un vistazo rápido nos bastará para existir.
Y por mucho que digan hasta las pestañas se pueden enamorar…, entre fotograma y fotograma de un nuevo mirar.

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