El cielo nos recuerda que los cambios son inminentes, incluso cíclicos, día tras día. Ante las vueltas de la vida solo queda luchar para pedalear con la mejor versión posible. Y a poder ser con una sonrisa, aunque hoy no renegaré los sollozos… Aquellos que sean necesarios, porque ya los oculté demasiadas veces.

No dudaré más en rodearme de buena compañía en la ruta. Ahora mismo solo quiero coger la bicicleta y adentrarme con ganas en las distintas e irrepetibles etapas de mi vida, ya sea viajando conmigo mismo cada vez más saneado o con un nosotros sincero y mutuo.

Seguiré montado en la bici, ya compañera de la vida. Sobre ruedas viajo desde la falda de mi existencia hasta el más alto sendero.

Yo solo… giro a giro, pedaleo a pedaleo, sigo con mi camino por los derroteros de la existencia. Aprendí, no sin dificultades, que la vida es como montar en bicicleta. Una vez ya sabes, nunca lo olvidamos… a pesar del paralizante miedo inicial y de todas, y cada una, de las caídas.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.