VER EL VIENTO
Hoy el viento empieza una melodía entre frescas caricias, parece decidido a componer una música salvaje hasta su último aliento. Tal vez nació con la vocación eternamente arraigada de componer canciones.
Aunque… estos sonidos armónicos tenga que arrancarlos al mismísimo silencio, ¿serán estas canciones improvisadas su única forma de gritar? ¿de chillar con su boca incorpórea? ¿de acicalar un canto vivo a su existencia antes de desvanecerse? ¿De mostrar su voz al resto, aunque sea entre galimatías invisibles pero sonoros?
Para mí su mensaje etéreo está claro, el viento a su manera nos habla.
Al mismo tiempo, algunos le acusan de ser inhumano, incapaz de sentir, pero él viento juguetón nos muestra su interior emocional con la temperatura ambiente: puede volverse una llama disuelta en el aire cuando está alegre… Y una lagrima congelada besando mi piel -ya húmeda- al compartir su tristeza.
En cada una de las corrientes el viento parece querer danzar libre antes de su volátil desaparición. Incluso danzar… en una infinita pista de aire. A pleno cielo abierto.
Es de esencia aventurar, pues el viento siempre avanza nómada en las aristas del viaje. Vive una paradoja: nos envuelve a todas horas para jamás volver…, como un fluido río de aire o los segundos sin reclamar del tiempo. Siempre está cambiando en un cuerpo flexible y atemporal.
Nunca deja de escapar, aunque no tengo claro aún exactamente de qué… Tal vez simplemente esté viajando rápido para auxiliar a alguien. O quizás se mueva porque no sabe estar quieto.
Sea lo que sea…, yo creo que seguramente evite ser atrapado por otra masa más grande, para no morir entre huracanes como una mera bocanada más. O un último aliento ya débil de un cuerpo antes de desfallecer.
Y así entre suspiros tan sonoros y caricias sin mano lo aprendí: el viento nos acompaña a pesar de la distancia. Es una fuerza primigenia que refresca la vida, llenando de matices y que a veces nos ayuda a llevarse todo. Que incluso regala algún beso -medio temeroso- a tradición en unos labios despistados.
Parece un aventurero incapaz de permanecer quieto, que desprende señales de existencia en su perpetuo movimiento. Y que antes de su último aliento amará la libertad de los cielos. Se mueve oculto entre las nubes y los gases, impulsa estas fuerzas a seguir adelante.
Es curiosa que una fuerza natural, prácticamente invisible, puede enseñar tanto si te esfuerzas en observar un poquito más allá. De mis pesquisas sobre ver el viento me llevo sus sueños de viaje y seguir viviendo libres.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.