RESTOS DE VAPOR

Anida en mí una tristeza cristalina, como un lago pequeñito y aún nítido queda atrapado en sí mismo cuando torpemente se ahoga. Ahora mismo navego en un lodazal que secuestra todas mis emociones. Allí yo habito desde hace tiempo… Así mis preocupaciones salinas se atraviesan a sí mismas hasta perderse en la absorbente nada de mi existencia.

Como resultado de estas penas el choque entre mi fuego interior, casi infernal, y mi agua, casi estancada, se evapora todo con el truncado paso del tiempo. Lágrimas y risas chocan en mi propias propias entrañas. Así en mi más íntimas cocción se vierten los restos de vapor, así mi ser hierve y todas mis emociones suben y bajan entre mis abismos, se quedan atrapados entre idas y venidas, entre los jirones de una niebla privada.

En mi alma anida un montón de humo que me ciega, viene a buscarme entre sus matices grises, avanza mi humo lento, pero hambrienta, hasta mis más ocultos entresijos… o las más punzantes aristas de mis entrañas.

Así el vapor me explora con el valor de atisbar algo inesperado en mí, con la valentía de quien espera encontrar algo valioso a pesar de todo; de aquel que se adentra entre todos los recovecos. ¿Incluso allí donde se fue antaño la esperanza? Tal vez la encuentre… entre las cenizas de mis más íntimas llamas. Allí donde quedan los arrestos de mis restos de vapor. Sus últimos embates… antes de difuminarse tentados ante la nada.

2 respuestas a “Restos de vapor”

  1. Siento que el vapor que soltamos es la única manera que demuestra el camino que recorremos.

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    1. Porque antes de evaporarnos, solo queda recorrer el cielo. Gracias por compartir y recorrer el camino conmigo, amic

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