SONRISAS PURAS

No es fácil entregarlas, esas sonrisas puras cuando a un ser querido le va bien. En nuestros días una celebración sincera me resulta escasa. Tal vez se rompa ante tanta marea de egoísmo…

Hoy son malos tiempos para la alegría inmaculada, sin fisuras de envidia que tan rápido van y vienen, dejando relaciones quebradizas, pero que no terminan pese a todo de romper.

¿Será porque el miedo de una compañía hueca es menor que el riesgo de explorar a conciencia la soledad? No lo sé…

Si alguien se alegra más que tú por un logro tuyo, regálale una de esas miradas de ojos y corazones abiertos, de esos que conectan un «no sé que….» en el alma . Y recuerda la gente no es idiota, en un mundo de trampantojos se nota enseguida la desilusión en los ojos, es un lenguaje tan común que dan ganas de llorar. 

Mientras tanto… yo me cobijo en las sonrisas sinceras. Y me baño en las miradas fijas que me arropan entre dientes y risas puras.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.