INCONTABLES

Desde fuera, en el mundo extraño de las apariencias, uno podría lo podría creer: quiero un anhelo de dos componentes, una paradoja de dualidad, pero ninguno parece atraer una historia compartida. Otra mitad. Esa que nunca me visita, mientras me perdía en la sombra estirada de mi cuerpo…, que vaga, que se mueve por la oscuridad perezosa y ante todo con miedo. Llora… mientras se estira.

Mientras se aleja de la luz, de su historia solo quedan restos tan pegados como un beso sin labios matriculados entre cuerpos que simplemente chocan. Que se fugan poco a poco- sabiéndolo o no del todo- en otra historia de dos individuos separados a pesar de… juntar sus cuerpos.

Solitario una vez más tuerzo los abismos de mi ser, los escalo en incontables ocasiones…, pues solo así puedo coleccionar historias. Es tan complejo codificar mi mundo interior entre letras y confesiones, parece una matemática hecha a escala. Bajo una medida infinita se mueve estas coordenadas de mis ser. Sigo subiendo, tal vez porque en mi imperfección no sé donde hallar el infinito.

Allí se esconde traicionero todo el universo y me deja migas para trazar entre tantos errores… una nueva ruta. Que no dudará en salir a la fuga… tentado por deseos sin interpretar. Me hablan en el extraño idioma de los anhelos sin tripular. Aquellos que estipulan el ritmo de los latidos y las personas… que se quedan.

Viajo más allá de mis huecas grutas, ensalzo una versión ya caída, carcomida en el tiempo y en emociones volátiles, pero que a su vez están tan presentes… volcadas en estas líneas con cierta belleza, incluso con cierta certeza. Esta prosa encarcela tal vez en coordenadas deshonestas… pero es la verdad, a veces es demasiado fácil mentir…

Una vez más la incoherencia se encuentra el equilibrio y así nace entre extremos imperfectos un matiz. Puedo que hoy lo único que busque sea precisamente eso, poder perderme… Soltarme al caos infinito de posibilidades, amalgamas entre azar y decisiones, soy un caja de Pandora que nunca termino de cerrar bien.

Mi mecanismo me lo impide por siempre, me da miedo cerrar por siempre mi mundo interior. Techar sus posibilidades entre quebradizas sueños. Ínfulas que luchan por no morir olvidadas. Una vez más. Porque al final incontables somos, nos abrimos y cerramos gracias a historias que simplemente reflejan un algoritmo por descubrir… una vez más incontable.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.