JUNTALETRAS

Salto otra vez hacia un fugaz amago. Por supuesto, no sé donde me llevará exactamente. Solo quiero vivir ese truco de magia infinita, así allí vuelvo: a seguir escribiendo un anhelo. Mis mejores tientos arrojan explicita tinta a mi existencia. Así juntoletros. Ya no sé si su llegada es bendita o maldita, la única certeza es: ya lo empiezo a necesitar siempre. Ese poder escribir día a día, aunque sea en un rato privado para poder seguir siendo personajes en las afueras de lo público.

Sin embargo, todos tenemos algo (una persona, un sueño, un acto, un recuerdo,…) que nos debilita y misteriosamente nos da fuerzas para seguir y pelear. Que nos permite dar el máximo. Así como mínimo lo sé: soy un juntaletras, que siempre lleva alguna línea nueva en sus maletas.

Poco a poco aprendí que conjugar palabras es algo más que rellenar el hueco infinito de las historias con líneas apalabradas, es recubrir algo infinito con mi toque particular. Así mis confesiones más íntimas se exponen al público. Perdidas entre la tribuna del papel y el fiscal de poder ser revisadas una y otra vez. Me expongo vertiginoso en cada letra que invoco, pero cada vez resulta más difícil que sea fácil dejarlo. Al menos… del todo.

Pues nada me complace más que pasar tiempo a solas mientras las historias y palabras asolan mi aburrimiento. Me rio con la facilidad de quien simplemente hace lo que quiere. Así con una sonrisa tonta el momento se agudiza, mientras yo… acentúo mis ambiguas verdades entre hojas de papel. Así quedan visibles los opacos eclipses que nublan mis pensamientos, mi corazón e incluso mi alma. Los registro no sea que me olvide de quien soy. O incluso… los supere algún mes ajeno al calendario de mis traumas. Yo solo quiero dejar constancia de mi actualidad antes de volverme un antaño yo.

Con la inconsistencia de una consciencia en trámites de recuerdo y olvido yo sigo escribiendo, lo intento una y otra vez; incluso siento a veces que por mucho que lo dominará… siempre volvería a este juego que no sé del todo como empezó; pero al final lo único que parece cierto: soy un eterno proceso donde puedo junto letras. Tantas y tantas que parezco un banco de hipotecas infinitas, salvo con una exquisita y menuda diferencia: son palabras.

Mientras el dinero ambiguo sube y baja por mi vida, menguante y siempre caprichoso avanzo por mis ingresos mientras me extrae esfuerzo y tiempo; al menos la palabra siempre acude. A su manera. Viene albinegra y con tantos matices variopintos que maquilla mi existencia juntando una vida y las letras… Y espero que algún día llegue se momento en que no nos separemos por las inclemencias de la adultez, perdido entre obligaciones huecas.

Duele estar alejado de ti y de ella, mientras acecha la cerca de unas imposiciones. Una jaula me viste de soledades enclaustradas, perdidas en su finito hueco y mientras yo… junto letras con el sueño de vivir historias, mientras poco a poco despierto con cada palabra que escribo.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.