LA DIFERENCIA EXACTA DE UN NOSOTROS
A estas alturas de la vida lo confieso sincero, incluso temeroso: ¿Después de tantos latidos troquelados yo sabré distinguirlo? ¿Podré discernir la diferencia «exacta» tras «amar» a un ser querido o «amarrarse» a cualquiera? ; sobre todo cuando la fría soledad me llama ante demasiadas ausencias. A veces…, si sigo confesando, me resulta ya demasiado ambiguo saber «en qué consiste» el amor en un «nosotros».
Palabras propias
En esta breve reflexión personal me gustaría darle una vuelta a la necesidad humana que tenemos de relacionarnos y amar. A veces las relaciones sociales se vuelven muy complejas, aunque está claro que nos necesitamos unos a otros. Que convivir con quienes queremos nos sienta genial para ayudarnos, cargar las pilas y afrontar la vida de la mejor forma posible
Sin embargo, ¿ cómo hacerlo «bien» cuando sencillamente no sabemos trazar las líneas de una relación?¿dónde ponemos los límites? ¿Qué podemos hacer cuando simplemente necesitamos ver, estar y sentir a la otra persona?
Y para dificultar todo incluso más el paradigma de cada persona, a veces, la soledad aprieta y nos marea entre las coordenadas existenciales. Cuando alguien se siente «solo» o necesitado de compañía, da paso… a personas que a lo mejor no son la imperfecta fórmula del amor. Si te das cuenta más tarde o no, es muy complejo no resignarse, no caer en conformismos baratos que salen caros para las personas implicadas.
¿Cómo saber identificar las señales exactas en el momento y persona adecuadas? No lo sé. Aquí comparto mis miedos, en esta entrada variopinta que mezcla literatura y reflexión.
Y así entre esos miedos y matices desperdigados confieso que aún hoy «hago lo que puedo» torpe … entre las personas que salen y entran por mi vida. ¿Qué esencia compone un nosotros?

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.