PROMESA FIRME
Me prometí hace demasiado que jamás «iba a rendirme». Ahora ando perdido en un ambiguo «dar todo». Avanzo casi sin cabeza entre el umbral de madurar y la propia vida, allí se abren varias -¿demasiadas?- opciones, tal vez deba descansar un poquito más, «echar un freno» calculado para poder sostenerme. Y así quizás poder perdonarme, porque… «parar y luego continuar» no son excusas ni opciones incompatibles. ¿Verdad?
Me gusta está reflexión porque considero que es muy importante ese «cuándo» hay que saber parar. A veces estiramos decisiones hasta las últimas consecuencias y tal vez a veces peligroso. Saber remodelarse ante los extremos y buscar el punto intermedio o equilibrio es casi o más decisivo. Sucede que a veces… quedamos atrapados en versiones del pasado. Y si somos crudos puede que ya no nos representen para nada…
Por estas razones considero muy clave poder «echar freno», al menos a veces, y descansar cuando es necesario. Atrevernos en definitiva a poder poner un «punto seguido» y una vez despejados poder continuar bien dando el máximo y seguir decidiendo acorde a nuestras versiones actualizadas.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.