UN IMPOSIBLE A MEDIAS

Hoy vuelve a ser un día a «medias» entre «ese» recurrente nunca y «ese» siempre en ciernes… Así mis perpetuos sentimientos se desvanecen fugaces en el ambiguo tiempo.

Ahora mismo escribir se siente extraño, pero anhelado; como un improbable primer beso que envía a su casa a la estadística de “las cosas imposibles”.


Me gusta este reflexión recurrente en mí sobre el tiempo y los deseos, que misteriosamente combinan -casi siempre- amor con letras. Si soy honesto la escritura se ha vuelto esencial, ya que me permite liberar miedos y ganas en cada frase. Algo que me cuesta definir brevemente, pero lo sé: cada nueva palabra simplemente es capaz de enviar lo imposible un poquito más lejos de mis miedos.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.