EXISTIR ENTRE LETRAS

Me siento a escribir otra vez, perdido entre un «no sé qué decir exactamente», y entonces en ese ambiguo lugar aparecen a veces las mejores frases. Me resultan más ciertas que algo que hubiese reflexionado, o incluso sobrepensado a nivel obsesivo, durante demasiado tiempo. Al menos así es casi siempre…

Tal vez esa idea simplemente viajaba perdida por mi mente y corazón, esperando canjear la papeleta de su propia aventura. Una vez más avanza esa curiosa convergencia entre las ganas de liberarme y un ambiguo momento apropiado -más propio de una decisión que la casualidad-, bajo estas coordenadas ambas se atreve a emerger entre latidos sin más miedos. Por fin.

En ese momento despierto a una cerilla que traiga luz; una leve esperanza incluso a mis abismos. Así juego con las sombras sin trapichear de una perpetua noche. Una que decora una mente rota. Pero ahora llego el momento: es hora de darles formas e incluso cariño para así trazar un texto inesperado. Como un abrazo en plena soledad o un helado favorito en pleno invierno.

Son improbables, sí; pero como la magia simplemente ocurren entre sucesos que atentan contra la estadística, ya demasiado aburrida . Y por suerte… para nuestras vidas nos perdemos entre hechizos de andar por casa.

Más allá de lo inesperado – y seguramente también lo prohibido- estas frases se abren paso entre líneas por explorar con la elegancia de un bebe que apenas sabe caminar, sin duda primerizo en sus pasos, pero sin apenas miedo a avanzar hacia delante. Al igual que sus movimiento mis confesiones… pendientes avanzan entre torpeza y elegancia .

Antes viajaban en un perpetuo gateo de mi intimidad, besando el suelo de mis emociones de una forma poco sofisticada. Mucho tiempo después, ahora ya nutridas, se alimentan fuertes de estos segundos e incluso se alzan, como alguien que lo necesita: existir entre letras. Y tal vez palabras e historias.

Más allá de silencios y recurrentes olvidos, hoy solo quiero trazar con valor el papel. Ese cómplice testigo de lo atemporal, una vez guarecido- e incluso retenido- entre líneas y escritos, me preguntará: ¿emergerá alguna certeza entre párrafos difusos?

No lo sé… respondo en silencio, aún así yo simplemente escribo por alcanzar una anhelada existencia de letras, una que se atreva a deletrear la vida que me envuelve y tal vez la de algún ser humano.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.