ENTRE SÁBANAS. UN AVANCE DE «HISTORIAS LATENTES»

Os dejo aquí el inicio de uno de los capítulos más importantes de mi próximo proyecto literario. Una primera novela sobre historias de la vida.

Se abría una mañana soleada, las nubes apenas acechaban el marco celeste, mi madre estaba preparando la ropa recién lavada en nuestro jardín trasero. Pronto empezamos a colocarla en nuestro rinconcito privado del mundo. Ese lugar… Aún hoy no sé cómo lo hacía exactamente, pero sin duda la elegancia imperante en sus movimientos era mágica.

Pronto se volvió de lo más hipnótico que había visto a mis cuatro -o incluso cinco años-. Todavía hoy me acuerdo, pues para mis inocentes ojos esos ratitos pronto se transformaron en momentos perfectos. O casi. Espero que ese sentimiento fuera mutuo para mi madre. Al menos para mis ojos verla colgando la ropa blanca de un fino hilo era indescriptible. Tanto que incluso el paso del tiempo en esos ratos parecía no importar… por nunca más.

Era muy pronto, madrugué con la intención de ayudarla en un nuestro clásico ritual. Yo una vez más aún iba en pijama y despeinado, y seguramente también descalzo. Lo recuerdo: al quitarme las zapatillas me gustaba sentir la hierba en mis pies. Su suave tacto en mi piel combinaba perfectamente con el olor a libertad de la naturaleza. A pesar de que luego era un engorro lavárselos antes de volver a entrar. Sin duda, merecía la pena el precio de sentirme un poco más desnudo en pleno verano.

Llegaba tarde una vez más, no sé cómo lo hacía, pero mi madre siempre se levantaba la primera. Bajaba corriendo las escalares siempre, allí estaba ella. Y entonces yo ya sabía que me encontraría con un milagro -que se repetía cada mañana-, cada día para mi suerte si el tiempo acompañaba : la colada. Era un acto pequeño y cotidiano, solo se daba detrás de mí casa al aire libre, pero aún sí era la vida en su máximo expresión nos hablaba.

CONTINUARÁ…

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