PREGUNTAS PENDIENTES
No sé aún cuantas mentiras me dijiste con o sin palabras antes irte. Esa es la verdad que ahora arrastro. Me da tanta tristeza e incertidumbre saberlo: ¿Todo lo que sentimos era un mero espejismo por quebrar? ¿Es acaso cierto lo que sentí? ¿Tú querías quedarte cuándo me mirabas a los ojos brillantes en una mirada hambrienta de mi figura? ¿Cuándo nuestros cuerpos se buscaban anhelantes como un puzles de dos piezas? ¿Cuándo sacabas mi cuerpo tímido y torpe a bailar?
E incluso: ¿Cuándo me sentía escuchado e comprendido? ¿Cuándo te abría la intimidad de mi ser a pesar de mis miedos? ¿Cuándo incluso te entregué mi malherida confianza en privado… a pesar de los ya conocidos riesgos? ¿Mentías… cuándo me dijiste: tú, no te vayas, por favor? ¿Eran verdades difuminadas entre puntos suspensivos o… un maniatado punto de fuga que luchaba contra su necesidad de irse?
Ahora que ya no estás solo surgen dudas y dudas, tan solo han quedado tu recuerdo desperdigado entre preguntas pendientes. Y por supuesto sin respuesta, pero tu hueco permanece, aún me habla entre el silencio y la soledad.
Aunque seguramente no se tenga sentido buscar unas respuestas trazadas entre «nunca»s, sin embargo, yo estúpido y humano al final… lo hago. No puedo evitar lanzar esas preguntas a la nada, sobre todo ahora cuando tú no estás.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.