CONSTELACIONES COBARDES

Soy de esos cobardes… que a su extraña manera siempre sale hacia adelante. Más allá del envolvente miedo y mis ya conocidos límites… lo intento. Lo confieso: incluso he sido yo mismo. Abro así vuelos de papel entre cielos descompuestos en plena lluvia

Hace tiempo que me visto entre palabras, charlas y escenarios para buscar un “valor” pendiente. Me cuesta arrancarlo pues a veces ha sido retenido, otras viaja libre. Pero sin duda: todas descompuestas por miedo a dejar de hacer lo que en el fondo yo quiero, porque… ya llegué tarde a esos complejos sentimientos, momentos y personas. Demasiadas veces. Una tras otra.

En el pasado quedé perdido entre anhelos, confesiones y silencios, por esta razón aprendí a hablar, aunque fuese trabado y tartamudeando; me lo imploraba mi versión acallada que gritaba por existir.

Intento evitarlo: no ser “solo” lo políticamente correcto, un robot cultural o un ente de trabajo profesional. Poner alma a mi cuerpo, calor a mi corazón y voz a mi mente son retos de un cobarde que acepto orgulloso.

Así entre lo público y lo privado, entre la brisa del llanto y el quemazón de la risa, entre la fina frontera entre la vida y la muerte escribo y existo. Entre estas coordenadas, a veces ambiguas, lo intentaré: unir uno a uno los puntos de mis dualidades hasta intentar encajar un cielo en esta noche que no se cansa de trazar constelaciones cobardes.

Esos puntitos celestes quedan difuminadas como los sueños en manos de un niño despierto y con un miedo visceral que le impulsa a jugar… y allí ser uno mismo. Más allá de lo dicho y lo impuesto, encuentro versiones desdibujadas entre borradores y salirme de la líneas con colores torpes, pero vivos.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.