RESCATANDO LUZ

He luchado contra todos los puestos, supuestos y presupuestos que está sociedad competitiva me ha lanzado. Y hoy por fin no siento un espejismo poder decirlo: entre todo «ese mundo» me perdí varias hasta encontrarme.

Si soy honesto, lo tengo claro: tantas y tantas veces confundí «lo dicho», «lo predicho» y «lo sentido», que así me perdí entre el resto y yo mismo.

En un mar de expectativas cruzadas casi me he ahogo, por cambiar demasiado de aires, por sumergirme hasta la extenuación en lo ajeno. Y así casi olvido respirarlos: esos alientos sinceros de los que me quieren y me dan la vida cada día. Con el tiempo incluso aprendí a escuchar y vivir al ritmo del mi voz.

Todo cambió: en uno de esos momentos que la fantasía sale a danzar con la realidad. En ese efímero instante (que en una paradoja temporal a veces siento eterno): cuando tu mirada simplemente se desliza por mi sonrisa. Y me abre de arriba a abajo, me lee como ese libro cerrado que soy y escribo, ese que tanto oculto por demasiados miedos. Y así tú rescatas entre tanta atadura y azar alguna certeza. Incluso traes hasta la anhelada paz…

En el pasado me sentí pisado, oscuro y quebrado. Estaba roto y desatendido en el suelo, como una cerilla olvidada. Pero el tiempo demostró hambriento de mí que todos podemos brillar, compartir nuestra luz incluso durante la noche. Y ante todo iluminar… como cerillas rescatando luz.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.