SALTOS ENTRE PALABRAS ASALTADAS
Salto sobre esa verdad que me persigue, me adentro en ella con la vocación de un fonema sobre un sonido, o una vocal sobre una consonante despistada. Así creo palabras que antes simplemente no existían. Esparzo pedacitos de mí sobre el puzzle de mis libretas. Resurgen inesperadas líneas acicalando alguna verdad, como una nota musical besando un pentagrama, ante el miedo de caerse fuera… y volverse así silencio sonido.
Al final todos y todo tenemos miedo a algo; mientras el agua teme al fuego por volverse efervescencia si se descontrolada las llamas; la vela tema un chapuzón en un vaso de agua o el abrazo de unos dedos mojados. Más o menos razonable, y aunque suele ilógico: yo tarareo esas incertidumbres tarareando una melodía sin sentido. Mientras mis abismos se clavan, y avanzan las preocupaciones como grietas, en ese momento yo simplemente saco colores y palabras en mis libretas.
Es curioso, sin llegar a rezar casi nunca, mi vida se llena de oraciones. Entre confesiones que se vuelven actos de tinta. Y expurgan las dudas, aunque sea una manera variopinta cincelan un paisaje más allá de mi piel. Si son hábiles, incluso… me dibujar una sonrisa. Como ese artista despreocupado -y siempre sin alevosía- que no le da miedo jugar con las comisura de unos labios besados por el humor.
Los soñadores nos crean posibilidades de infancia, que se abren paso sobre nuestras almas como un paisaje. Como un amanecer en las entrañas de los extraños que a su paso redescubren el sabor enquistado de la alegría. Demasiado ocupado o secuestrado por agendas apretadas y horarios grises, revientan la rutina y nos abren los ojos de lo que una vez olvidamos como adultos.
Ante una llamada sin sonido, ante un compromiso sin cita previa, ante un ring sin bodas ni anillos, solo peleas con a puñetazos de la palabra y mi alma con ganas de confesar un poquito más ante el papel. La lucha yes con uno mismo, y así ensancho ganas y palabra a palabra empequeñezco mis abismos.
Y así entre trompicones y las trampas de la vida boto de forma torpe, yo ansioso me dejo asaltar entre palabras difuminadas y ambiguas verdades, como en un secuestro al que por una vez te quieres fugar, como un ser querido te propones una cita que extinga el tiempo a solas. En un juntos que se ha vuelto en mis manos torpes y manchadas de letras… irrenunciables.

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