Antes
En lo más fondo de su ser sentía envidia del resto; tanto y tanto veneno dentro le provocaba un abatimiento indescriptible. Que culminaba en una sensación de extrañez.
En definitiva, se sentía fuera de lugar, como una minúscula ridícula en mitad de unas Siglas. Era un error mayúsculo en el balbuceo de unas letras por resurgir.
Muchos le criticaban que su función era simplemente errar. Fallar en este mundo una y otra vez. Que era sustituta del fracaso a todas horas. Y una parte del mundo en el fondo -sobre todo si dudaba- así lo sentía.
Después
Pero luego se lavó la cara con tranquilidad, apenas quedaba lástima ya en su ser por un momento añilado. Con incluso orgullo se miro al espejo y saco su papel. Su trabajo era importante. Al menos para ella. Sin duda.
Sí, lo que decían todas las malas lenguas era cierto: Ella era una falta de ortografía. Pero con o sin falta iría cada día hasta el final de los tiempos a la escuela, al instituto, a la calle, a una lista de la compra e… incluso aparecería en los libros, los rótulos o las universidades.
Se prometía enseñar la parte fea de las lenguas. Recordar a la humanidad que nadie ni nada es perfecto. Y con ese ego -ahora despejado- aprender a buscar el equilibrio. Porque un error es una fuente de aprendizaje infinita a sus ojos.
El legado
Como decía su maestro «Avia» ver a un niño cometer un error es duro. En especial al principio: ver toda su tristeza temporal… Pero merece la pena todo, porque luego las faltas son la causa para que los infantes razonen en las lenguas. El motivo de tu trabajo. Y con el tiempo, paso a paso, poco a poco, todos aprendan por siempre la lógica de las letras no tiene precio.
Por eso ella, Tanvien, continuaría con su trabajo. El legado de todos sus profesores y compañeros. Además, en un mundo como el actual trabajo no le faltaría. Ese era otro motivo, junto a su esperar de cambiar y mejorar este extraño mundo.
Con o sin falta, continuará dando la cara en cada día de trabajo, entre manchas y entre líneas oculta o presentes, esperando su momento de poder volver a educar…, más allá de los borrones y tachones, allí aparecería Ella.

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