EMPUJADO POR EL ARTE

Descubrí que el arte te empuja hacia lo “insospechado”, allí creas cosas que ni siquiera sabías o te imaginabas posibles…, pero al final coleccionas los sueños que sí sucedieron contra todo pronóstico e improbabilidad.

Entre día, páginas y salvavidas encuentras tus momentos, mientras te difuminas vivo entre la existencia y la fantasía.

                     Palabras propias

Hoy a lo mejor cambio un poco el formato clásico. Quiero opinar abiertamente sobre lo que supone el arte y la literatura para mí.

En este caso, esta caso le daré unas vueltas al microrrelato de arriba. Es curioso cómo a veces los comentarios son más largo incluso que el texto original, siempre me han hecho gracia estas situaciones, porque esconden parte de la esencia del ser humano.

Así los comentarios se vuelven documentos vivos sobre el valor de las palabras y su fuerza oculta. Prácticamente poesía pasada de una mente a otra con la concisión a la bifurcación de sentidos. Una forma de compartir los latidos tan única como necesaria para mí.

Volviendo a mi cita sobre el arte y cómo te empuja: me gusta esta reflexión que salió de un wasap con un amigo mago y artista, me sorprende como a veces perdidos en momentos, días e incluso rachas negras no vemos «la gracia de lo pequeño«.

Incluso olvidamos que podemos crear cosas increíbles, es decir, cosas únicas que solo pueden existir gracias a nuestros genuinos esfuerzos. Y me parece bonito no solo recordarlo, también darnos cuenta del valor artístico de las palabras. Y los hechos.

Cada beso, cada caricia, cada halago suma para levantar a la gente una sonrisa. Siempre lo agradecen son sinceridad aquellos que vive un momento que desgraciadamente le resta. Una pena en plena búsqueda de ser sentida y entendida con la mayor dignidad y humanidad posibles: vulnerable y volátil antes de mutar hacia otras emociones.

Y gracias al paso del tiempo y mis vivencias personales creo sinceramente que cuando estamos mal, y sobre todo realmente jod*** necesitamos esos pulsos con la creación sincera. De las palabras regaladas o pronunciadas por nosotros mismos que sanan esos días malos. Esa fealdad que achacamos al tiempo y al final olvidamos que efímero se lleva todo (bueno sí, pero también malo). La realidad, y por tanto nosotros, cada uno, somos constante cambio.

En mi caso el arte siempre me ha empujado «a sacar» mejores versiones, a expurgar males anquilosados o simplemente recordar y sentir que es ser un yo, a pesar de vivir una etapa dura, difícil, e incluso de un sugerente vulnerabilidad: una que solo aclama vivir en y por dolor, e incluso rozar el auto-abandono.

Pero incluso en esos momentos lo aprendí… Sin duda, puedes sacar palabras bonitas. O empujones de pura creación. Al final el arte también implica dejar llevarse, mudar, cambiar y transitar todos los recovecos de tu ser.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.