En este agridulce momento, estoy olvidado en alguna mesa cualquiera. Solo… en la que antes era nuestra cafetería favorita. Ahora se ha vuelto un cementerio de vasos e historias vacíos. Una tumba de vajillas desparejadas, con alguna pieza rota o destartalada. ¿Yo?
La maldición de tu líquida naturaleza me persigue, tal vez, debí saborear más tu esencia finita. En esta pesada digestión, tu ausencia, aún en proceso digestivo. Esta muy presente, aunque ya se evaporó por los recovecos de mi organismo. Me debato entre atesorar tu momento o refugiarme en mi olvido.
Gracias por compartir palabras y tiempo… Un abrazo.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.