El Sol siempre sale, oculto en el cielo entre amaneceres y atardeceres. A veces cuesta mucho verlo, entre lo vespertino, nuestras sombras e incluso abismos. Entre el erial o el bosquejo de nuestra mente de forma cíclica siempre aparece… Pues somos un cielo al que inunda todo tipo de luminiscencias, temperaturas y temperamentos.

Gracias por compartir palabras y tiempo… Un abrazo.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.