I

Nuestro vínculo fue secuestrado por el error,

me siento tan inútil como un engranaje de un reloj

a pesar de mis internas pulsaciones existo muy lento,

a pesar de coleccionar tantos, tantos y tantos segundos,

,todos se han quedado enmarañados en el tiempo sin ti,

Duele saber que en tu vida disuelto dejé de ser te quiero…

A este paso nunca aprenderé a ser un eterno alumno sin mentor.

Solo con esa escasa parte de ti, tu ausencia, se me hace raro vivir…

Pero me dejaste claro que contigo, parece que la única opción es el olvido.

Tras tanto solo queda compartir las migas ya devoradas de nuestra amistad

Hoy bombea la pena y la culpa en mí un corazón tan roto como corrompido.

Me escuece tanto: nuestro inexistente pasado con cariño volver ya a mirar.

II

En la maldición de tu fuga nada conseguirá que me relaje

Ni escribir, ni vivir con solo esta rota alma como equipaje.

Algo de todo esto aprendí: Cuando drásticamente perdemos algo,

nos curamos en autocumplidos huecos, donde nacen estos «yo valgo».

Así aprendí que tener y merecer aciertan menos que cualquier disparo.

Pero así funciona entre tragedias las despedidas inesperadas: el error caro,

Aquel veneno que vierte en coordenadas puras certeras y hambriento vapor.

Así fue como de golpe en nuestra relación el frío se muda muerto el calor.

III

Nuestros recuerdos más puros son como barco lleno de joyas

que se alejan irremediablemente dejando en mi puerto solo olas

Aún sin dudas, eres un tesoro a la fuga perdida entre rota espuma

y ahora mi vida se vuelve un poco más triste, ácida e incluso prófuga.

El único fin de mi tristeza son las lágrimas que no escapan de su fatídico destino

es una y otra vez arder en incendios, con el fin de volverse quemados zafiros,

aquellos que escuecen desperdigados por mi vida, crecen salados como un pinos:

y entre sollozos pendientes: ¿De dónde vendrá este eterno sabor de origen salino?

Sin compasión estos errores se clavan en mi camino como un abrazo de espino.

IV

Todos sufrimos a destiempo el vinculo secuestrado por el error y amor

Unos que empapan mi alma seca y despierta siempre con terror

Aunque de forma inesperada lo aprendí: aunque envíes muchos ruegos….

Incluso si van escoltadas las disculpas entre confesiones y un perdón sincero.

Aunque te embadurnes embarrado en un regañadientes y espeso «lo siento»

aunque los más torpes y pequeños errores partan de la inconsciencia,

Tú, como respuesta te obsesionaste con nuestra ruptura como única vía

Aún hoy separarnos fue un cambio invasor que se volverá eterno,

eso significa, al menos para mí, todo este trágico dejar de vernos…

V

La Marcha de los Marchitos no resultada nunca fácil de comprender,

triste entre razones de sal cosí estos versos rotos como una abrigo de ausencias.

Un adiós se tejió en cada despedida, me cubren y los siento aún una capa sucia:

Sin ti entendí que cada error irreparable vestirá aún y siempre mi ser.

Una respuesta a “La Marcha de los Marchitos”

  1. Es importante saber cómo, pero sobre todo cuándo decir adiós.

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