FRUTO INCOMPRENDIDO
Soy un fruto incomprendido, mi sabor aún hoy permanece en debate, pues soy cosecha de tantas buenas lluvias, pero a veces también parezco un erial ante la sequedad del verano.
Lo reconozco travieso: me escapé del paraíso y ahora estoy intentando cultivar uno en este jardín en ciernes, lo germino con la gracia del «poco a poco«. Entre paciencia y ganas de actuar cultivo mi jardincito, como una semilla aventurera buceando por nuevas tierras.
Con un poquito de miedo aún he decido arrojar mis raíces a la vida. Después de afrontar esos lodazales iniciales, ahora una vez bañado en el error y el barro no me arrepiento. Y así yo sigo excavando en mis extrañas con cada letra que escribo….

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.