Soy como una botella con un mensaje sin abrir, yo navego perdido entre dos aguas, buceo sin apenas aire en un perpetuo todavía. Lo intento…, aunque nunca será suficiente para ser un siempre. Miro más allá ante mis hambrientos ojos. Solo sé que a toda costa quiero besar y naufragar en la arena. Por fin.
Dedico estas frases a las historias atrapadas en botellas de cristal, mientras se pierden navegando por los convulsos mares. Allí donde siempre parecen estar esperando a descorchar la esperanza de ser libres; más allá de náufragos y barcos hundidos, emergen así estas palabras escritas en cristal y tinta. Tímidas se mueven con delicadeza, porque suelen guardar alguna abrupta certeza. Y, a veces, abrazan con un poco de suerte alguna confesión… libre. Entre palabras que nacen lejos de nuestras rotas mentes y el envolvente silencio por fin.
Gracias por compartir palabras y tiempo… Un abrazo.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Comenta. Gracias por compartir palabras.